Desdibujando los partidos, dibujando la sociedad: la caricaturización de dos posturas en chairos y fifís

IEXE Staff

Recientemente en México ha surgido un nuevo uso de dos vocablos ya existentes: “chairo” y “fifí”. Dicha nueva definición es una caricaturización de dos posturas ideológicas, de clase e incluso, en algunos casos hasta raciales.

En el clima de polarización mexicano ha cobrado fuerza la división en dos grandes grupos, muy similar a aquello que Carl Schmitt (2008) definía como “Amigo-Enemigo”, ambos se asumen como los correctos y, por lo tanto, sus contrapartes son vistos como los equivocados, la realidad es que ninguno de los dos está completamente en lo cierto, ni completamente erróneo, siempre existen matices.

No es de nuestro interés profundizar en la caricaturización de una parte de la sociedad mexicana, sin embargo, sólo por claridad explicativa, definiremos las características populares con las cuales se representan ambos conceptos, evidentemente la caricaturización es una sátira que realiza el grupo antagónico como forma de denostar, pero es indispensable emplearla para poder escudriñar aquello que subyace de fondo.

El llamado “chairo” es normalmente representado como alguien de clase baja, defensor a ultranza de sus posturas, poco preparado, con cierta tendencia de ideología de izquierda; por su parte al “fifí”, se le suele identificar con alguien de clase alta, normalmente empresario, adinerado, aunque preparado académicamente, un tanto ingenuo, de ideología de derecha.

La apropiación de la palabra por parte de quienes se autodeterminan de un modo u otro, omite por completo la configuración peyorativa y se vuelve una especie de autorreconocimiento.

Se podrían señalar dos causas principales del origen de este nuevo uso de los términos: primero, son producto del desdibujamiento ideológico de los partidos; o bien, una especie de manejo de agenda por ciertas esferas políticas.

Sobre el desdibujamiento ideológico, es menester señalar que en México la distinción ideológica de los partidos cada vez palidece más, no hay facciones claramente definidas, si bien sí hay actores en los distintos partidos con tendencias marcadas a una u otra ideología, la competitividad electoral y la composición misma del electorado generan una competencia centrípeta. Pareciera entonces que la verdadera ideología no la encontramos en las urnas, sino en las redes sociales y en la plática cotidiana, desafortunadamente el debate de altura, crítico con argumentos, la defensa de principios que para unos u otros son fundamentales, desaparecen de la discusión, la cual está saturada de sarcasmo, sátira y descalificación.

En tanto a la agenda se refiere, cabe la posibilidad de que este sea un manejo mediático del tema en cuestión, un ocultamiento cargado de memes donde la discusión se centra en la descalificación mutua, tomando como bandera la libertad de expresión.

Finalmente, nos parece importante mencionar un precepto básico de los derechos, la libertad de uno termina donde inicia la de alguien más, y los ataques mutuos parecen caer más en la discriminación que en la libertad misma de expresarse. 

Referencias

Schmitt, Carl (2008). El Concepto de lo Político. Madrid, España: Alianza Editorial.

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